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La decisión de esta pareja de usar la Planificación Natural de la
Familia ha resultado en más compresión entre ellos, su vida
matrimonial y lo que realmente significa hacer el amor.
Por Thomas F. Ferraioli, hijo
En un tiempo yo creía que la vida matrimonial era sinónimo de sexo
todas las noches cuando, como y donde sea. Sí, para mí el
matrimonio era una gran fiesta.
Ahora que llevo casado casi tres años, la realidad me ha dado en la
cara. Para mi consternación, mi esposa Jenn y yo no tenemos relaciones
sexuales todas las noches. Tampoco tenemos relaciones cuando y como
queramos. Sin embargo, hacemos el amor todo el tiempo. Y a menudo no
es a través del sexo.
El secreto es aceptar que hacer el amor, va más allá de lo físico.
En nuestra vida matrimonial el hacer el amor es una unión espiritual y
emocional, la cual se puede lograr mediante una mirada o una expresión
sencilla.
Aún más, nuestra relaciones sexuales son especiales y
significativas porque no utilizamos contraceptivos, sino que utilizamos
la Planificación Natural de la Familia (PNF).
¿Qué es la PNF?
La PNF es exactamente lo que su nombre implica completamente
natural, libre de toda interrupción artificial del sexo (p. ej., el
condón).
No obstante, a menudo la PNF es erróneamente confundida con otros
métodos para el control de la natalidad, como el método del ritmo.
Barbara Wallace, una instructora de PNF de Nueva Jersey, explica que la
diferencia esencial entre la PNF y el método del ritmo es que "con
la PNF observamos lo que está ocurriendo en el momento".
El método del ritmo se basa solamente en el historial del ciclo
menstrual de la mujer. Las etapas de fertilidad e infertilidad se basan
en información histórica.
El método del ritmo es efectivo para aquellas mujeres con ciclos
regulares. Para aquellas con ciclos irregulares, es como jugar la ruleta
del embarazo. Si por alguna razón el ciclo de la mujer se prolonga, el
método del ritmo no ofrece ningún sistema para detectar los días en
los que se pueden tener relaciones sexuales.
Wallace explica que la PNF puede determinar el día del comienzo de
la fase fértil de la mujer con precisión, sin importar la
irregularidad de su ciclo.
Funciona del siguiente modo. Todas las mañanas Jenn y yo nos
despertamos a las siete. Luego Jenn toma su temperatura a la misma hora
todas las mañanas antes de levantarse de la cama. Anotamos sus
temperaturas en una cuadrícula sencilla.
Durante el curso del ciclo menstrual de la mujer existe un patrón de
temperaturas altas y bajas. Estas lecturas altas y bajas nos indican
cuándo Jenn está fértil o infértil.
Para corroborar, observamos la secreción de la mucosidad cervical.
Las mujeres notarán esta mucosidad varios días antes de la ovulación.
Ya que su propósito es ayudar al espermatozoide a viajar hacia el
óvulo, ésta es la señal del comienzo de la fase fértil.
Por eso, para evitar el embarazo, tenemos relaciones sexuales
solamente durante la fase infértil de Jenn.
Al principio sentía desconfianza, pero me sorprendí la primera vez
que anotamos las temperaturas de Jenn. Cuando comienza su ciclo, sus
temperaturas se mantienen bajas. Alrededor del día de la ovulación, su
temperatura sube. Después de cuatro días de temperaturas altas
consecutivas sabemos que su período infértil ha comenzado y podemos
tener relaciones sexuales.
A muchos no les convence el sacrificio y el autocontrol que requiere
la práctica de la PNF. "¿Ustedes están usando qué para el
control de la natalidad?", me decía un amigo cuando le mencioné
que Jenn y yo habíamos decidido usar la Planificación Natural de la
Familia para el control de la natalidad. "Pero solamente pueden
hacer el amor una o dos veces por mes," continuó protestando.
Mi amigo entendió un poco sobre PNF, pero está muy lejos de
entender el cuadro completo. Tiene razón al decir que el tiempo que
estamos juntos sexualmente es limitado, pero es más de una o dos veces
por mes. Además, podemos hacernos el amor cuantas veces queramos, todos
los días.
Alegrías y frustraciones
Aunque entendemos mejor ahora lo de "hacer el amor",
comenzamos en territorio bastante rocoso. Jenn y yo nos casamos el 16 de
septiembre de 1995 a la tierna edad de 22 y 24, respectivamente.
Jenn se había graduado de colegio unos meses antes. Necesitábamos
algún tiempo para adaptarnos a nuestras nuevas responsabilidades como
esposos antes de traer una nueva vida a este mundo. Así es que tuvimos
que escoger un método para el control de la natalidad.
Examinamos las formas de control de natalidad como los condones y la
píldora. Pero cuando nos enteramos sobre la tasa de efectividad de 99
por ciento de la PNF nuestra decisión se hizo fácil. Decidimosdarle
una oportunidad y nos matriculamos en una clase. Me sentí como
comediante Bill Cosby cuando se refería al parto natural:
"Nosotros tuvimos que tomar un curso.. . para que fuera
natural."
Mientras que nuestros instructores nos enseñaron todo lo que
debíamos saber científicamente, no nos pudieron preparar para las
verdaderas alegrías y frustra-ciones que se suscitan al practicar la
PNF. Y esa frustración se deletrea con "A" mayúscula por la
abstinencia.
La abstinencia es la razón principal por la cual muchos se
desalientan con la PNF. La sociedad actual quiere todo ahora de
inmediato. Los microondas, la Internet y los cajeros automáticos las 24
horas, son símbolos de nuestra raza para lograr que se realice todo con
rapidez y conveniencia.
Mantener la devoción a la Iglesia puede ser difícil dentro del
ritmo acelerado de la sociedad moderna. Pero aún cuando puede ser una
lucha no estamos arrepentidos, aunque algunas veces hemos cuestionado
seriamente nuestra propia dedicación. Durante uno de los meses más
ocupados perdimos completamente la oportunidad de nuestra ventana
íntima.
"Lo siento mucho", me dijo Jenn con su voz dulce y tierna.
"Está bien. Así pasa", le dije con un poco de irritación
en mi voz.
"Bueno, obviamente no está bien, o si no, no estarías a la
defensiva", siguió diciendo Jenn esta vez sonando agitada.
De ahí volaron las palabras. Aunque habíamos comenzado a discutir,
nos dimos cuenta de que ambos estábamos en el mismo bando. En vez de
echarnos la culpa, expresamos lo que sentíamos dentro de nosotros.
Exteriorizamos cuánto odiábamos esta cosa de la PNF. Meditamos el
porqué otros métodos para controlar la natalidad eran prohibidos por
la Iglesia. Y a propósito, ¿por qué estos hombres solteros, que de
todos modos no pueden tener relaciones sexuales, tienen el derecho de
decirme lo que puedo o no puedo hacer en mi dormitorio con mi esposa?
Bueno pues, cuando todo se aclaró y pudimos pensar con más
claridad, comenzamos a ver la respuesta a todas esas pregunta y
más. Primordialmente, recordamos el porqué habíamos escogido la PNF.
Escogimos la PNF porque nosotros como pareja estamos consagrados a
Cristo. Tratamos lo más posible de seguir las enseñanzas de la Iglesia
Católica. Y la PNF es la pequeña cruz que debemos cargar.
Me siento más cerca de Jenn sabiendo que estamos estrechamente
unidos en una sola carne. Es la unión completa, sin el compromiso a la
píldora o a los condones. Y más aún, la PNF no tiene efectos
secundarios y resulta ser económica.
El único gasto se incurre en tomar el curso y comprar los materiales
necesarios (la cuadrícula, el termómetro y el libro de referencia).
Los gastos totales sumaron cerca de los $50. Compare esto con casi $200
anuales en píldoras contraceptivas. ¡Hablando de economías!
Cómo hacer el compromiso
Pero aún con todo el adiestramiento recibido de los mejores
instructores; después de haber estudiado los mejores recursos
disponibles en torno a la PNF, el éxito sólo es posible si ambas
partes tienen la actitud adecuada.
A diferencia de otras formas de control de la natalidad, la PNF
requiere el compromiso total de ambas partes. Compare la PNF con la
píldora. Es la mujer la que tiene que ir al médico para obtener su
receta. Entonces es sólo ella quien tiene que recordarse de tomar el
medicamento. Debe haber muchos esposos que estén involucrados en el
control de la natalidad de sus esposas, pero la PNF requiere que ambas
partes estén involucradas.
Debido al asunto de la abstinencia, ambos cónyuges deben mantener
los canales de comunicación abiertos. Sería imposible mantener mi
sanidad, si Jenn y yo no pudiéramos hablar abiertamente sobre dónde
ella está en su ciclo.
Jenn es la fuerza impulsora detrás de nuestro éxito con la PNF.
Además de las razones morales por las cuales escogimos la PNF, a Jenn
le gusta la idea de que no tiene efectos secundarios. A ella le
inquietaba usar los dispositivos o medicamentos que pudieran alterar
nuestra oportunidad de engendrar hijos más tarde.
Cada pareja que practica la PNF deberá experimentar el llamado a
"la apertura a la fecundidad de la vida" nos dice el
instructor Wallace. Aún con cualquier método para controlar la
natalidad (incluyendo los condones y la píldora) existe una vaga
oportunidad de que ocurra el embarazo.
Cada vez que Jenn y yo estamos unidos íntimamente, nos abrimos a que
ocurra un embarazo. En un sentido real, con nuestro sí estamos
acogiéndonos a la voluntad de Dios. Si ocurriese un embarazo, amaremos
y criaremos a ese bebé de la misma manera que si lo hubiésemos
planificado.
El verdadero significado de hacer el amor
Hacer el amor no comienza o termina con la pasión física. Para Jenn
y para mí, hacer el amor tiene poco que ver con cuan frecuente o
intensa es la relación sexual. Mas bien, hacer el amor es una muestra
genuina de nuestro mutuo afecto.
Es cuando al final de un largo día le doy un masaje a Jenn en los
hombros y la espalda. Es cuando le obsequio unas flores sin ser una
ocasión especial. Es cuando ella me escucha hablar sobre mis planes de
tener un negocio propio y me motiva a seguir mi sueños. Es cuando nos
tomamos de la mano.
Hacer el amor tiene que ver con nuestro futuro. Cuando conversamos
sobre comenzar nuestra familia, las horas pasan en un abrir y cerrar de
ojos. ¿A quién se parecerán los niños? ¿Cuántos tendremos? ¿Cómo
será cuando nos hagan pasar una vergüenza en el supermercado?
Nos reímos de las situaciones con las cuales soñamos. Algunas de
estas preguntas que no tienen fin, nos ponen nerviosos y el hecho de
criar una familia nos crea incertidumbre. Pero aún con esta
incertidumbre, sabemos que la PNF estará presente para ayudarnos.
Cómo utilizar la PNF para quedar embarazada
La PNF es para la planificación de la familia, no para evitarla.
Cuando llega el momento propicio, las técnicas de la PNF son
importantísimas en la creación de un embarazo. Muchas parejas cambian
a la PNF sólo para lograr concebir. Otros métodos para el control de
la natalidad dependen de la suerte.
Por ejemplo, una pareja que usa condones no tiene ninguna noción de
cuándo puede estar ocurriendo la ovulación. Cuando se desea un
embarazo, la pareja sencillamente se arriesga con la esperanza de
agarrar el momento propicio.
La PNF, por otro lado, nos indica que el día la ovulación ya
ocurrió. Por eso la pareja que practica la PNF necesita planificar las
relaciones sexuales durante varios días hasta que el óvulo sea
liberado.
Las pruebas de embarazo se vuelven obsoletas con la PNF. Es
sorprendente ver la cantidad de información que se puede recopilar
cuando se toma una sencilla lectura de la temperatura.
El embarazo se confirma cuando las temperaturas trazadas se mantienen
altas por más de 21 días. Este sistema ha confirmado embarazos donde
las pruebas médicas apuntan a ningún embarazo. Como un motorcito, la
PNF sigue trabajando y trabajando.
Ya que se conoce que la ovulación ha ocurrido, también la fecha del
alumbramiento se puede determinar con más exactitud. El método
tradicional funciona bien con algunas mujeres que tienen ciclos
regulares y consistentes.
La PNF fue la mejor alternativa que Jenn y yo pudimos escoger para el
control de la natalidad. Mientras que otros métodos ofrecen resultados
confiables para evitar el embarazo, la PNF es el único que he visto que
ofrece la habilidad de predecir el embarazo.
PNF ayuda a mejorar la comunicación
Nuestro matrimonio tiene mejor comunicación porque practicamos la
PNF. Conversamos abiertamente sobre temas por los cuales otras parejas
discuten. Nuestro amor conyugal significa más que tener relaciones
sexuales todas las noches.
Hacer el amor y compartir nuestra vida juntos se ha convertido en el
fundamento de nuestra vida conyugal.
Puede comunicarse con su diócesis para obtener más información
acerca de la PNF y la disponibilidad de los cursos, o también puede
comunicarse con la Liga de Pareja a Pareja Internacional al P.O. Box
111184, Cincinnati, OH 45211-1184, teléfono (513) 471-2000.
La LPP tiene muchas publicaciones y un curso de estudio en el hogar,
disponible para enseñar a parejas sobre cómo practicar la PNF. Hay
consejeros disponibles en nuestras líneas telefónicas para contestar
sus preguntas en torno a la PNF o también le ayudarán a conseguir un
consejero en su área.
- Thomas F. Ferraioli, hijo, es un escritor proveniente de
Bloomfield, New Jersey. Además de ser escritor, el señor Ferraioli es
un ministro de la juventud en la Iglesia St. Francis en Ridgefield Park,
New Jersey.
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